Mi sentimentalismo más oculto que nunca
Cuando entre a la universidad, decidí que dejaría de decir tantas cursilerías como: te quiero mucho o eres mi mejor amiga, por que a la final uno solo termina más encariñado con una persona, y llorando como bebe cuando todo acaba. Siempre que se presentaba una situación que demandaba expresar cariño, concurría a mi lado menos sensible y lo mostraba, tratando de proteger mis sentimientos. ¿Cuánto me duró esto? Quizá un año, o talvez menos, lo cierto es que cuando llegó la despedida de mis compañeros de universidad, me parecía recordar la épcoca colegiala cuanda cantaba esta canción:
Ahora un poco más actualizada, pero no menos sentimental, cantaba esta canción:
Lo que menos tenía era una voz de cantante, pero quería expresar esas letras aunque sea para que mis queridos compañeros que ahora son mis buenos amigos, se acordaran de mí. Y se llevaran por lo menos un buen recuerdo.
Lo cierto es que detrás de cada uno de ellos hay risas, llantos, iras, peleas, gritos, frases tontas, buenos y malos momentos. Entonces me encuentro haciendo lo que había jurado no hacer, llorando como una magdalena por aquellas personas que se marchan y quizá no volvería a ver.
Es cierto, uno elije con quien va a mantener contacto, a quién le llamará para decirle sus más íntimos secretos. Y yo sé con quienes siempre tendré contacto, por que el lugar que se ganaron un lugar en mi corazón. Pero ya no estará la convivencia diaria en donde descubrimos y pasamos tantos momentos.