La Historia de Kevin [parte 1]
Quién no recuerda este filme:
De seguro les pareció muy gracioso las desaventuras de los ladrones que ingresaron a la casa de este chico. Pero nadie se ha puesto a pensar cuan difícil le fue a Kevin quedarse solo en la casa, o el trauma que le pudo generar que su propia familia se olvide de él. Quizá estoy exagerando, lo cierto es que yo tampoco había pensado en eso hasta que me pasó. ¿Cómo? Para explicarlo hay que situarse en el contexto.
Había ido con unos compañeros a una conferencia en Guayaquil, donde supuestamente estaría Jaime Bayly. La conferencia terminó con un atentado de bomba. Y nosotros muy decepcionados y cansados fuimos a comprar los pasajes. Yo un tanto cansada preferí sentarme en una banca y descansar un momento, mientras mis acompañantes compraban los boletos.
Mi versión
Me desperté un poco aturdida por una voz de una persona que me decía: “Señorita, señorita … sus compañeros hace rato que se fueron”. Entonces cual Kevin grite pero de rabia. Uno se puede olvidar un celular, un bolso, pero ¿una persona?. Sí, mis compañeros, sí.
De repente oí mi celular, preferí no contestar. Estaba tan enojada, de seguro iba a terminar peleando con ellos. A la segunda llamada, conteste, tras una disculpa les aclare que estaba bien y que apenas me calme les iba a buscar.
Llegue y los encontré en manada como perros arrepentidos, sentados esperando un castigo. Se disculparon y algunos esbozaban una sonrisa en su rostro.