A meter mano con cuidado
Este titular de seguro motivó la imaginación de muchos. Pero, se han puesto a pensar en donde diariamente ponemos nuestras manos:
- En el bus
- En oficinas
- En restaurantes
- En el supermercado
Cuantas bacterias y ni nos preocupamos. Pero lo que en realidad me preocupó fue el supermercado, específicamente los carritos. ¿Cuántas personas los usan al día? Si digo 100 no me acerco ni a la mitad, y ¿cuántas veces los lavan?, ¿los lavan a diario? Estoy segura que no, me asusta creer que ni siquiera lo hacen una vez a la semana. Los apilan en filas para que los clientes los sigan utilizando. Lo terrible es que allí ponemos nuestros alimentos. ¿Cuántas veces hemos comprado algo y lo consumimos de inmediato? Directo del carrito y con microbios incluídos.
Hay que tener cuidado, ponganse a pensar cuantas cosas ocurren en un carrito. De seguro historias interesantes, nada higiénicas, pero de seguro eso hablaré en otro post.
El bendito Facebook
Tras una publicación en esta red social, me di cuenta que Facebook no trae nada bueno.
Recuerdo una conversación con una amiga, quien me comentaba sus peripecias en el amor y el 80% era culpable el Facebook, directa o indirectamente. Ella me decía que su relación había acabado, aún así continúe leyendo mensajes entre ellos que decían:
- Chica:
- Chico: Que rápido te olvidaste de lo nuestro
Y no solo es una posición de una sola persona, recuerdo que otra amiga me contaba que lo primero que hacía cuando peleaba con su querido era cambiar su estado del Facebook a soltero. En seguida varios de sus pretendientes le ponían comentarios de felicitación y su novio, como era de esperarse, se volvía una pantera.
Ahora quiero recurrir a una frase de mi hermanita querida, ella dice: “Ojos que no ven el Facebook te lo cuenta”.
Es mejor dejarlo pasar
Cuando uno tiene esos típicos amores platónicos, generalmente en la adolescencia, los recuerda de cierta manera. Lindos, tiernos, e incluso en ciertas ocasiones se dice a uno mismo: “Por qué solo fue platónico”.
Pero hoy, después de tanto, digo:”es mejor así”. Dejenlo pasar, ese amor es bonito por que fue platónico, por que no lo conocimos bien, por que lo idealizamos. Nos enamoramos del amor, de un hombre o mujer que queremos encontrar.
Cuando nos encontremos con un amor platónico por la calle hagamos como Fito Páez dice : Regale un beso y no te aflijas.
El mundial quema canciones como el Waka-Waka
No se si es una bendición o maldición para que los cantantes que una canción sea escogida para el mundial. Pero yo creo que lo peor que le puede pasar a un mortal es estar saturado de las canciones del mundial. No tanto de David Bisbal, sino de Shakira y su Waka Waka
Así es, pues este famoso Waka Waka ya me tiene harta. Al comienzo me parecía interesante, pero todo tiene su límite. No hay una radio en la cual no haya escuchado esta famosa canción. Entonces que me queda, algunos me dirán “¡apaga la radio!”. Y qué se hace cuando la vecina esta bailando el Waka Waka a todo volumen.
Me despierto muy temprano y pongo las noticias y me encuentro que estan buscando a la nueva Shakira ecuatoriana que baile el bendito Waka Waka. Cambio de canal y por fin algo que no contiene la canción, mi alegría no dura ni 1 minuto, pues en seguida dan paso al deporte y canción de Shakira de fondo hablan de las últimas novedades deportivas.
Todavía el mundial no comienza y me pregunto cuanto más durara mi tortura. Mi querida vecina barranquillera, para mi, los medios ya quemaron tu canción. De seguro, en este momento, todo el mundo quiere escuchar el Waka Waka, pero me pregunto por cuanto tiempo.
¿Cuánto tiempo pasará antes de que por lo menos medio Ecuador ya este harto de escuchar el Waka Waka?
El dolor es insoportable cuando se pierde a una amiga
Tras un paseo al parque con mi mejor amigo canino, nos encontramos con un ser muy especial. Un perro que vive en el parque desde hace mucho, me recibe moviendo la cola. Varias personas, llegan y lo alimenta con cualquier cosa, comida y agua. Él es feliz. Me produce mucha ternura y quisiera llevarlo conmigo, aunque mi Jeans me demanda demasiado tiempo.
A veces, cuando llueve lo veo temblar junto a varios árboles del parque, parecen apaciguar el viento para evitarle el frío. Entonces una lágrima recorre mi rostro. Y recuerdo, entonces que el dolor que siento, no se compara en nada al que experimento, al que sentí cuando oí aquella historia.
Era jueves, entonces me encontré con un par de compañeras, mientras esperábamos a un profesor, una de ellas me confesó lo terrible que es perder una mascota. Ella relataba cómo lo llevó a su mejor amiga a que la inyectaran, pues ya no había otro camino. Recuerda cómo mientras le daba el último adiós, su cara recibió un cálido lamido que significaba: “Voy a estar bien, te quiero”. Entre ellas dos no eran necesarias las palabras, pues su miradas se encontraban y relataban su tristeza. Era un instante mágico y a la vez profundo, solo podían acompañarlo las lágrimas.
Cuando el dolor fue incontenible, la perrita fue llevada con el veterinario. Se puso muy nerviosa, pues lo único que quería era compartir un momento más con su dueña. Quería mirarla hasta respirar su último aire. Su dueña entró, la acompaño hasta que su corazón aguantó, no pudo más. Nadie merecía tal tortura.
Cuando todo terminó decidió sembrar un árbol, para que el espíritu de aquella amiga este siempre presente. Hasta ahora, sus lagrimas alimentan ese árbol, pues el dolor es permanente y eterno.
Esta es la mejor forma que tengo de honrar a aquella amiga y de brindarle mi solidaridad. Y esperar que aquel dolor pase con el tiempo.
La historia de Kevin [parte 2]
Tras una larga caminata lo único que queríamos era deshacernos de nuestro equipaje y comer algo. Compramos los pasajes para dejar nuestras maletas en el terminal. Uno de nosotros tenía alguien que nos podía llevar al un Centro Comercial, lo llamó, nos subimos muy rápido a la camioneta. Era extraño por que entramos perfectamente, sin ningún esfuerzo Cuando llegamos, nos despedimos de nuestra compañera y bajamos a comer algo. Decidí hechar un breve vistazo y algo no andaba bien. Volví a contar, cual madre de Kevin cuenta a sus hijos, esperando que mis sospechas fueran infundadas.
“¿Y la clarita?”
“¿Dónde esta?”
“Yo pensaba que venía con ustedes… adelante no estaba”
“No se queden con esas caras, alguien llamele”
“No contesta”
“Y si le pasó algo, vuelvan a llamar”
“Ya ya”
“Dice que se quedó en el terminal que ya viene”
Entonces alguien no pudo evitar una risa, un tanto nerviosa, por que la situación lo ameritaba.
“De ley esta enojada”
“Ya nada, cuando venga le pedimos disculpas”
“Es que cómo se va a quedar en el terminal… qué estaría haciendo”
“Nadie le diga nada hasta que se calme”
Lo cierto es que, sin querer, la versión ecuatoriana de mi pobre angelito sucedió en Guayaquil, con menos presupuesto, más burlas y un nuevo apodo que de seguro nunca nadie lo va a olvidar.
La Historia de Kevin [parte 1]
Quién no recuerda este filme:
De seguro les pareció muy gracioso las desaventuras de los ladrones que ingresaron a la casa de este chico. Pero nadie se ha puesto a pensar cuan difícil le fue a Kevin quedarse solo en la casa, o el trauma que le pudo generar que su propia familia se olvide de él. Quizá estoy exagerando, lo cierto es que yo tampoco había pensado en eso hasta que me pasó. ¿Cómo? Para explicarlo hay que situarse en el contexto.
Había ido con unos compañeros a una conferencia en Guayaquil, donde supuestamente estaría Jaime Bayly. La conferencia terminó con un atentado de bomba. Y nosotros muy decepcionados y cansados fuimos a comprar los pasajes. Yo un tanto cansada preferí sentarme en una banca y descansar un momento, mientras mis acompañantes compraban los boletos.
Mi versión
Me desperté un poco aturdida por una voz de una persona que me decía: “Señorita, señorita … sus compañeros hace rato que se fueron”. Entonces cual Kevin grite pero de rabia. Uno se puede olvidar un celular, un bolso, pero ¿una persona?. Sí, mis compañeros, sí.
De repente oí mi celular, preferí no contestar. Estaba tan enojada, de seguro iba a terminar peleando con ellos. A la segunda llamada, conteste, tras una disculpa les aclare que estaba bien y que apenas me calme les iba a buscar.
Llegue y los encontré en manada como perros arrepentidos, sentados esperando un castigo. Se disculparon y algunos esbozaban una sonrisa en su rostro.
Mi sentimentalismo más oculto que nunca
Cuando entre a la universidad, decidí que dejaría de decir tantas cursilerías como: te quiero mucho o eres mi mejor amiga, por que a la final uno solo termina más encariñado con una persona, y llorando como bebe cuando todo acaba. Siempre que se presentaba una situación que demandaba expresar cariño, concurría a mi lado menos sensible y lo mostraba, tratando de proteger mis sentimientos. ¿Cuánto me duró esto? Quizá un año, o talvez menos, lo cierto es que cuando llegó la despedida de mis compañeros de universidad, me parecía recordar la épcoca colegiala cuanda cantaba esta canción:
Ahora un poco más actualizada, pero no menos sentimental, cantaba esta canción:
Lo que menos tenía era una voz de cantante, pero quería expresar esas letras aunque sea para que mis queridos compañeros que ahora son mis buenos amigos, se acordaran de mí. Y se llevaran por lo menos un buen recuerdo.
Lo cierto es que detrás de cada uno de ellos hay risas, llantos, iras, peleas, gritos, frases tontas, buenos y malos momentos. Entonces me encuentro haciendo lo que había jurado no hacer, llorando como una magdalena por aquellas personas que se marchan y quizá no volvería a ver.
Es cierto, uno elije con quien va a mantener contacto, a quién le llamará para decirle sus más íntimos secretos. Y yo sé con quienes siempre tendré contacto, por que el lugar que se ganaron un lugar en mi corazón. Pero ya no estará la convivencia diaria en donde descubrimos y pasamos tantos momentos.
La odisea de la elegancia
Un día como cualquier otro, me lenvante con complejo de señorita, no se donde estaba mi razón ese día, pero me dije: “hoy me pongo tacos”.
Salí de mi casa, viaje cómada y llegue a mi centro de estudio. Todo iba bien, cuando derrepente, comenzó todo. El dolor en mis pies era insoportable, cada paso que daba era un tormento, quería quitarme los zapatos y tirarlos a la basura. Pero no, tenía que aguantar el resto del día, recien eran las diez de la mañana.
En cada oportunidad que tenía me sentaba, y disfrutaba un leve momento de placer, respiraba y tenía que seguir caminado. Observaba al rest0 de compañeras con tacos, seguramente se levantaron con el mismo complejo que yo, y las veía felices disfrutando de sus zapatos, e incluso luciendolos. Yo no podía parecía un bicho raro que se balanceaba de un lado al otro y que cada tres pasos se caía. Algunos comentarios eran: “Pero si no están tan altos”, de seguro para ellas, pero yo descubrí el dolor de la vanidad.
Cuando al fin me dirigía a mi casa, tomé un autobus, tuve que ir colgada en la puerta, disfrutando de dos sensaciones, el vertigo y el dolor en mis pies.
Llegue a mi casa, casi gateando, me saque los zapatos y los tire a la basura. Estoy segura que le hice un favor al mundo, pues no volveran a causar daño a nadie.
¿Por qué me gustan los niños?
Cada vez que veo un niño, algo dentro de mí cambia, no puedo explicarlo bien. Me dicen que voy a ser una gran madre, pero no estoy segura de querer serlo.
Cuando veo un niño mi ilusión se despierta por que veo una pureza única, como todo los bueno, no durará mucho. No hay malicia en sus actos. No come tierra por que quiera enfermarse, sino para explorar el mundo.
A un niño no le imorta si se cae 3 o 4 veces, llora por un momento, se levanta y lo vuelve a intentar. No le importa lo que los demás piensen de él, siempre esta dispuesto a mostrar a los demás una sonrisa, o su ternura disfrazada de timidez.
Sus mentiras son verdades únicas, pues desde el fondo de su corazón creen en ellas y las vuelven realidad. Convierten un cuarto en un palacio, a una madre en heroína con super poderes y su vida en una aventura que nunca termina.
No teme pedir ayuda cuando la necesita, e incluso la recompensa con un beso o caricia.
Un niño es tantas cosas, pero esta etapa dura tan poco, el mundo les enseña la malicia. Por eso me gustan los niños, por quisiera ser ellos y quedarme atrapada en esa etapa para siempre.
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